Empieza por tu rutina: dónde trabajas, cómo cocinas y cuántas personas usan cada ambiente. El plano debe responder a esa vida cotidiana.
Revisa los recorridos entre entrada, cocina, sala y habitaciones. Dibuja los muebles a escala para visualizar el espacio que dejan para circular.

Observa la luz natural y la posición de las ventanas. Ubica las actividades de acuerdo con las condiciones del espacio.
Piensa en el almacenamiento desde el principio. Define qué necesitas guardar y dónde lo usas para integrar muebles que tengan una función clara.
Antes de cambiar muros o instalaciones, revisa la viabilidad con los profesionales responsables. El diseño comienza por conocer las condiciones del apartamento.

